Actualidad, Derecho, críticas de los actos políticos. Soy perfecto pero prefiero negarlo, le temo a los envidiosos y a las envidiosas.
En lo inmediato, “el que apuesta al dólar pierde”
El Gobierno de la Argentina está empecinado en mantener el dólar en valores bajos y apenas dejarlo subir centavo a centavo. La actual política monetaria es similar al “1 peso igual a 1 dólar” de Menen y Cavallo, y casi idéntica a la “tablita” de Martínez de Hoz cuando era funcionario del dictador Videla.
La oculta razón gubernamental para ello es simple y también parecida a las motivaciones de Videla-Martínez de Hoz y de Menen Cavallo: una mediana inflación y un dólar quieto, producen una falsa pero soporífera sensación de bienestar en la población. Cuando cuarenta millones de argentinos despierten de la hipnosis, será tarde para reaccionar, como ocurrió en 1982 y en 2001-2002.
En el presente caso de “dólar planchado”, el terrible hundimiento tiene fecha límite: inicios de 2016, después de las próximas elecciones presidenciales. Si las cosas van mal se adelantará a principios de 2014, tras las elecciones parlamentarias de 2013.
Por lo tanto, al menos por dos años no será buen negocio atesorar dólares. Quizás algunas divisas se adelanten al dólar – el franco suizo, la libra inglesa y el yuan chino – pero son datos difíciles de asegurar.
Claro está, usted tiene un método infalible de asegurarse el futuro a mediano plazo. Consiste en olvidarse de cuanto escribí en los párrafos anteriores y atesorar divisas en variada composición. Por ejemplo, una mezcla de dólares, francos suizos, libras inglesas y también algo de oro amonedado. Tras cuatro años de duros sacrificios, a partir de 2016 usted será una persona inmensamente rica en la Argentina.